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 LA AVENTURA

Aventura -2008
A FERNANDO POR EL GRATO REENCUENTRO
"camino aragonés"

Rafa

Nuestro peregrinaje y bautizo al “Camino de Santiago” comienza con el llamado “Camino aragonés”. Este es nuestro reto y sobretodo es, una suma al patrimonio personal. Pero además para mi es, un reencuentro con el pasado, con la niñez. En la expedición figura la emblemática figura de Fernando. De caminar pausado, de carácter sosegado, de figura introvertida y de continuos silencios que, me delatan a un hombre intimista en continua reflexión. A él, en primera persona y a cada miembro del grupo deseo agradecer su convivencia y buen hacer para conmigo.

Primera etapa

El camino Aragonés, marcado por seis etapas empieza en Somport (1625 m.), un puerto de montaña en los Pirineos que, nos conducirá hasta Jaca (820 m.). El trazado, en descenso, hermoso, al vaivén de la serpenteada ruta de verdes, nos descubre y funde en sus primeros tramos identidades extremas. Desde refugios ocultos y estratégicos de tiempos bélicos que, no son más que, heridas en las entrañas de la montaña a pistas deportivas, hoy otoño, huérfanas de sus etéreos blancos. El sonido solo tiene un actor, un intérprete, el murmullo incesante pero callado del río Aragón que, nos acompañará durante varios días, fiel, al baile de pensamientos que el peregrino empieza a esgrimir y donde  éste, se siente dueño de sus silencios entre un constante bosque de boj. La danza de los sentidos ha empezado. Es la primera etapa. La más soñada, la deseada. En ella las fuerzas están intactas. Son más de 31 Km. Y entre danza y danza encontramos municipios como Candanchú  que se guarece entre las ruinas del hospital de Santa Cristina de Somport del siglo XII y las esbeltas y modernas pistas de esquí. Puerto Canfranc , hoy victima turística, nutrido de gentes y ladrillos y con una impresionante estación en ruinas a las que parecen poner fin en estos años, y más abajo, a sus pies, el pueblo que denota melancolía en sus recuerdos, posiblemente único municipio que ondea la bandera republicana en su ajada plaza, en su orfandad vecinal y que, al despedirnos su foto en blanco y negro nos muestra su último guiño con el bello puente del siglo XII sobre el río Aragón. Siguiendo el camino pasamos por Villanua y Caseltillejo, pequeños  municipios asentados ya en la falda pirenaica y que muestran otra orografía más propia de su cercanía al valle, más cereada. Y por fin Jaca, otrora capital del Reino de Aragón (1.035) por la gracia de Ramiro I y que tiene el honor de poseer la primera Catedral románica construida en España. Ciudad ciudadela, cálida y deseada tras una larga ruta donde espera el reposo de los primeros cansancios del peregrino y convertida por una noche en víctima también de sus apetitos.

Segunda etapa

Jaca-Puente la Reina de Jaca, etapa de 20 km. cargada de sensaciones y plásticas panorámicas entre asfalto y camino. Si durante la primera parte de la etapa de Somport el bosque era de Boj, ahora nos adentramos en un inmenso océano de Robles de Quejigo. El espectáculo es armónico y otoñal, digno de las paletas y pinceles de los mejores pintores paisajistas. El colorido es sublime y antagónico, pues la hoja palidece y muere superando incluso la hermosura primaveral. Estamos en la margen izquierda del valle, a penas a unos metros del río Aragón que vertebra junto a la carretera, dicho valle; es nuestro hilo conductor, aquí ya se hace mayor, su cuenca adquiere la madurez a pesar de su poco caudal. A nuestra derecha toda la cornisa pirenaica sublime y esbelta se exhibe en un día claro y azulado mostrándonos su desnudez y sequedad. El desvío al Monasterio de S. Juan de la Peña nos queda un poco alejado de la ruta, quizás en otra ocasión. Esta puede ser una buena excusa para volver. Ya cerca del destino, Santa Cilia de Jaca un pequeño pueblo apenas habitado  en el que destaca su iglesia del siglo XII, una vez más cerrada, parece que el peregrino tendrá que buscar otro descansadero menos trascendente. Aparecen las primeras “corredoiras” bellas serpentinas que emparedan al peregrino entre sus propias hojas y sus pensamientos; de vez en cuando alguna foto, también algún adjetivo   y casi en el fin de etapa el olimpo de los deseos un inmenso y precioso pedregal de chimeneas de piedras unas sobre otras, de cuantos peregrinos anduvieron  por el camino... Y en su final de etapa la monumentalidad del puente que corona al Aragón da entrada al cruce de caminos de Puente la Reina de Jaca.

Tercera etapa

La tercera etapa tiene como destino Artieda a 21 km.  Nuestras fuerzas empiezan a notar el cansancio y aparecen las primeras ampollas. El día se presenta entre un aire frío y un cielo raso, siendo el paisaje más árido. Poco a poco vamos alejándonos del valle. Estamos en la falda sur. En nuestro peregrinar no pasaremos por ningún pueblo pero todos nos observarán desde la distancia, Arrés, Martes, Berdún  y Mianos todos ellos estratégicamente alzados sobre el valle observando y respetando el paso y los silencios de los peregrinos; También el río se toma un descanso quizás escondido en alguno de sus meandros, pero nuestra orfandad es pronto restaurada por la presencia de los primeros peregrinos que nos encontramos, sin embargo a penas duraron 1 km. debieron desviarse hacía algún municipio de los citados. Perdimos su referencia pero la suerte estaba de cara y pronto unos almendros saciaron nuestro apetito, con Chema como recolector, pero fue Celestino, el pastor de Martés quién nos dejó sabiduría y un muy grato recuerdo. Sus enseñanzas, entre ellas como hacer desaparecer una verruga con boj, o la grandiosa historia del “casanova carnero de  Berdún”, capaz de preñar a  setenta y tres ovejas en una noche, ah, y como decía Celestino “¡… y las que no se quedaron!” y su singular dominio del lenguaje, dieron frescor y respiro a la etapa, Celestino fue una bocanada de aire fresco, pero el camino apenas había llegado a su ecuador. Llevamos  tres etapas y las tres bellas y distintas. Mientras el bordón seguía su andadura, la belleza de la calma, el silencio y la lejanía me incitan a volver a ensalzar cuanto veo pero el atrevimiento hoy me parece un insulto. Para terminar, el cielo de Artieda, erigida en lo alto de un monte, un municipio restaurado de gran belleza y sorprendentes vistas donde nos espera la posada del peregrino, el descanso y un poquito trasnochada la comida.  Una vez más la iglesia nos enseña su esbelta silueta, escondiendo sus entrañas a los peregrinos que no nos queda más que observar desde una perspectiva cultural y alejada de la religiosidad de otros tiempos. Quizás en el siguiente municipio…

Cuarta etapa

 Artieda –Sangüesa de 27,5 Km. Fernando parece muy tocado con las ampollas, pero decide seguir en un día de madrugada fría y con un cielo permanentemente raso. El trazado de la etapa que, en un inicio se hace por carretera, bordea durante mucho trayecto el pantano de Yesa. Mientras los peregrinos avanzamos por un bosque de  roble nos encontramos con la corredoira más larga de todo el camino, florida serpentina que exhibe su cresta en la ladera sur del valle y que cobija al peregrino de las inclemencias del tiempo, a la vez que protege las adorables meditaciones ante un paso estrecho y resquebrajado por el ruido de la hojarasca otoñal y que, a modo de alfombra, nos adentra en las mismas entrañas del monte y  hasta las ruinas de la  ermita de San Juan, donde decidimos serenar nuestro apetito. No imaginábamos que a penas unos 500 metros nos encontraríamos con las imponentes  murallas de la fortaleza  del siglo X  sobre el fantasmagórico pueblo de Ruesta, grande y abandonado que llena de nostalgia y silencios la comarca y donde en otros tiempos se adivina muchedumbre y algarabío propio de los quehaceres rurales. Pero también fue en Ruesta donde habita una nueva especie de varonil doncel, llamado José Miguel, quizás salido de las propias murallas ancestrales y que ataviado con tintes restauradores, a la petición de un añorado café,  irrumpe con virulencia y atropello el sosiego de los caminantes, con baterías y efectos especiales sobre las energías renovables y sus controversias. Fue la anécdota  de la etapa, como en la anterior lo fue Celestino. Ahora nos queda el descenso a Sangüesa, con Fernando muy tocado en sus pies. Fue la casualidad y la fortuna la que quiso que al anclar el bordón en el camino, una moneda romana saltara, a nuestra vista, resultando ser de tiempos de Constantino el Grande del año 307 al 337. Ese también fue nuestro pequeño tesoro. En definitiva un breve diario de la bonita y pintoresca despedida de Aragón y la entrada a Navarra a través de Sangüesa.

Quinta etapa

Sangüesa – Monreal de 30 Km. Una etapa dura, durísima por varios factores. En primer lugar porque Fernando no puede seguir. Sus pies dijeron “basta ya”, dejándonos  huérfanos de su entrañable compañía. La salida, atravesando el férreo puente de Sangüesa, distanciándonos y diciéndole adiós, fue el primer lienzo del día pero faltaba lo mejor que llegaría justo al final. Por otro lado el cansancio acumulado, el sufrido asfalto en los primeros kilómetros, las condiciones climáticas con mucho viento de lado y de frente, unido a unas malas indicaciones del “Camino” hicieron que fuese la etapa reina. Pero también nos esperaba lo mejor, la Foz de Lumbier, precioso cañón emparedado entre túneles ciegos y coronado por buitres y rapaces que otean las expresiones de cuantos acudimos a recrearnos en la belleza paisajística. Fueron 2 Km. excepcionales y poéticos. Fué un regalo a los sentidos que ya parecían cansados pues unos y otros ansiaban el objetivo de la meta difuminando y perdiendo esplendor la belleza y los aromas del trazado. En Izco nos esperaba la comida pero, sólo agua fue nuestra ingesta y unas uvas arañadas a unas cepas ya hacía unos kilómetros. No tuvimos otra alternativa, más que seguir. Diez kilómetros para la meta y diez para volver con Fernando. Ese fue el momento cumbre del día, el lienzo más imaginado y la foto que falta de la aventura del Camino aragonés. Cuando decimos adiós a la última "corredoira" y a la entrada a Monreal, yo diría que por la puerta de atrás, Fernando, el Gran Fernando, Fernando el Grande, nos recibe con una bandeja de pasteles exquisitos y sublimes a los que nos lanzamos como unos posesos, era nuestra pequeña Foz de Lumier y nosotros los buitres. Cuatro cámaras y ninguno fuimos capaces de tirar la foto pero es la imagen que quedará en el recuerdo de todos.

Sexta etapa

Monreal -  Puente la Reina. Última etapa de casi 31 Km. larga y con abundancia de pueblos. Pero es la despedida, la etapa de la llegada, cada kilómetro que dejamos atrás aligera la carga y disminuye la dureza del trazado, hoy me atrevería a decir que fue hasta cómoda y serena. Como serena y constante fue la mirada de Pamplona que nos acompañó al menos media jornada, convirtiéndose en nuestro horizonte norte. En esta ocasión y ya en Tiebas si hubo comida junto al emboínado y barbudo vasco que parecía salido de un comic de Hergé, y más cuando degustamos sus bocatas, ¿verdad Paco?, Pero la gran comida estaba por llegar en Eneriz, ya cerca de la meta, la suculencia de los manjares premiaron a los peregrinos con “pólvora gastronómica”. Pero la guinda del postre fue pasar por la Ermita de Santa María de Eunate, Octogonal, preciosa y sita en un cruce de caminos, la única abierta en todo el trazado para dar descanso al caminante y curiosamente mantenida por un ermitaño. Parece que el aspecto religioso también sufre metamorfosis. Y por fin Obanos el pueblo donde se juntan los caminos de Aragón y el Francés, y donde se nos acaba la distancia por recorrer, pues estamos en la entrada de Puente la Reina, donde nuevamente Fernando nos espera.

 Este es el pequeño diario del “Camino de Santiago en su paso por Aragón”, donde cinco peregrinos compartieron seis días y seis etapas  que se nos grabará en nuestro recuerdo porque además de ser un punto de encuentro con la tradición es poner del revés nuestro interior para escuchar sus silencios, para no huir de las tertulias, para hacer inolvidable la rutina de cada paso y descalzarse a la reflexión en un lugar donde la alfabetización del paisaje emana una belleza melancólica, y donde las risas, miradas y gestos de cada individuo engrandecen  el espíritu de la aventura.

 Camino de Santiago. Camino aragonés


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Última actualización: 28 de marzo de 2008.